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«Navidad» en París (¡y en Cahiers!)

Navidad...

El 4 de noviembre no solo es mi cumpleaños. Es también la fecha de estreno de «Navidad» de Sebastián Lelio en París. Según entiendo entra con 20 copias (¡8 más de las que tuvo en Chile!). Lo que nos tiene a todos contentos es la crítica que publicó Cahiers du Cinéma de la película en la página 28 su último número (649, octubre 2009). Acá les agregó una traducción de la crítica… Arriba, el lindo poster que tendrá la película en París, y si hacen click aquí pueden ver la copia del articulo por si alguien quiere certificar lo que dice…

«Navidad» de Sebastián Lelio
LA AURORA
Por Nicolás Azalbert

Cahiers navideñoSebastián Lelio eligió un fin de semana de semana santa para dinamitar la familia burguesa chilena en su primer filme, de título irónico, “La Sagrada Familia” (2005); Ahora vuelve al ataque con “Navidad”, en plena nochebuena, aunque esta vez la familia ya ha explotado.

El relato cuenta sólo con tres fugitivos, tres adolescentes que bien podríamos llamar huérfanos, ya que cada uno a su manera, ha cortado los lazos con sus padres.

Esta soledad se encarna en el lugar en que se encuentran: una casa abandonada y aislada en las alturas de Santiago. La casa familiar de Aurora que, luego de la muerte de su padre, ha sido vendida por su madre y que ahora la joven ha decidido visitar por última vez junto a Alejandro, su novio, antes del arribo de los nuevos propietarios.

Una notable economía de planos y de diálogos bastan para sostener la puesta en escena: un lugar separado del mundo y del tiempo, un “entre dos” que dará lugar, tomándose todo su tiempo al cara a cara entre Aurora, que duda se su sexualidad, y de Alejandro, acosado por los celos. La película convierte a este encierro en una representación teatral donde cada cual juega y se juega en su actuación, pero esto nada tiene que ver con el teatro filmado (aunque que los personajes levanten las persianas de la casa al inicio de la historia y las bajen hacia el final, lo que hace clara referencia al ritual teatral de subir y bajar el telón).

A pesar de que la casa esté llena de polvo, no ocurre lo mismo con el estilo de dirección. A partir de un guión escrito a grandes trazos, el método de rodaje de Sebastián Lelio le da cabida libre a la improvisación tanto textual como gestual de sus actores. Como el aire que se escapa por las ventanas de la casa, la interpretación de los actores trae un viento de frescura y libertad a esta vieja casa parental.

Si bien “La Sagrada Familia” se avocaba a destruir la familia, “Navidad” se propone construir una con la aparición de Alicia, joven fugitiva de 15 años en búsqueda de su padre, que se deja caer de improvisto en la mesa de la joven pareja.

Los tres tejerán un lazo familiar de corazón y no de sangre, temporal y no definitivo, libertario y no burgués. La renovación que hace la generación a la cual pertenecen los tres adolescentes (la primera nacida en democracia en Chile) es guiarse en la película por los nombres y no por los apellidos, lo que los vincula a una genealogía ausente por el peso de la dictadura.

En una bellísima conversación, cada uno se ubica bajo la tutela de un padre o de una madre inventados, en la que los une más su nombre que la sangre de sus progenitores. Alejandro escoge a Alejandro Magno y lo veremos dibujarse la línea de la victoria en la palma de su mano, al igual que hiciera su célebre ancestro, que no la tenía y que se la dibujó con un cuchillo. Alicia escoge a la heroína de Lewis Carroll, dónde además del nombre, comparte con ella un parecido físico. En cuanto a Aurora, la significación de su nombre habla de ella misma.

En este nuevo mundo, en esta nueva familia, los roles no están establecidos más que por su pequeña diferencia de edad. Alejandro y Aurora pueden jugar a ser los padres de Alicia (claramente, en una escena perturbadora, en la que la espían detrás del tronco de un árbol como si ella estuviera esperando por su primera cita amorosa cuando en verdad espera… a su padre), los roles se van intercambiando gradualmente y Alicia se transformará poco a poco de hermana en amante.

El amor, definido por Aurora como un “circuito cerrado”, está aquí en corto circuito, vinculado al exterior, abierto a nuevas conexiones. Así como esta familia se constituye por algunos instantes, así también tenderá a desaparecer. La película está entonces atravesada por esa utopía colectiva de los años setenta, sin embargo no se queda en eso, sino que esto es tan sólo un aspecto más que Sebastián Lelio, con inteligencia y lucidez propone a sus jóvenes personajes para que arremetan, devolviéndole al individualismo todas sus cartas de nobleza.