No alcanzó a tener ochenta años, Altman. Pero al mismo tiempo si hay alguien que no puede quedarse con la bala pasada de haber hecho una película de su gusto fue él. Las hizo todas. Desde M*A*S*H* (1970) vivió cierta inmunidad en Estados Unidos. Quizás es como esos fenómenos folk como Woody Guthrie, incomprensibles al sur del Río Grande. Altman era medio folk, ahora que lo pienso. Un granjero en la ciudad que se burla de la histeria urbana. Eso cuando le achunta. Qué feo decir esto en su obituario, ¿no?, pero son las gracias de escribir en un blog: nunca sentí que Altman fuera un gran cineasta, o por lo menos, el gran cineasta que tantos quisieron que fuera por tanto tiempo. Creo que Altman tuvo la inmunidad y la protección que nunca tuvo John Cassavetes, por ejemplo, que es mil veces mejor cineasta. Pero estos son sentimientos muy mezquinos para el día de su muerte. Quizás sea mejor recordar sus buenos momentos. Como mi momento Altman favorito, que no tengo idea si es de «California Split» (1974) o «Brewster McCloud» (1970), que es ese tipo que descubren flotando al fondo de la piscina. O los milicos conscientes de «Streamers» (1983), una de las primera peliculas que vi en el cable, en HBO. O el submundillo (por llamarlo de alguna forma) de mujeres sobreestimuladas de «Doctor T y las mujeres» (2000). O los ejecutivos histéricos en «The player» (1992), con su terremoto en Antofagasta y todo. O mis favoritas-favoritas, pero que apenas recuerdo: «3 mujeres» (1977) y «Thieves like us» (1974). O la mejor-peor de todas: «Brewster McCloud» (1970) con Bud Cort. Es verdad: Altman compartía con Billy Wilder cierto aprecio por la histeria urbana. Le divertía la histeria urbana, y su retrato de esas histerias colectivas (muy setentera, después de todo) siempre fue leída como crítica social. Se murió el viejo Altman. Vendrán multiples homenajes. Pero aunque no los tuviera, el viejo no podría quejarse: tuvo harto de esos en vida.
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Soy un tonto: al revés de lo que dije en la primera línea, Altman sí pasó los 80 años. Basta hacer la matemática para descubrir que tuvo 81. En fin.