Había una época en que todo lo que había era el Cine UC. Me carga hablar como anciano, pero es verdad, niños. En una época no había Torrents, ni DVDs, ni cable. Menos internet. Había radio, que no servía para nada, y una tele muy aburrida, y pilas de VHSs roñosos que uno guardaba como libros (yo aún los guardo) en los que se grababan las películas de la Hammer que daban en la medianoche en TVN, o las de Peter Bogdanovich en el 13. Ser cinéfilo era parecido a ser excéntrico. Yo me recuerdo haber grabado «Tambores a lo largo del Mohawk» de John Ford a las 9 de la mañana. Algo impensable en esta época si no es Cinemax, claro.
Y en ese tiempo, el único festival de cine que había en todo Chile era el del Cine UC, con pantallas en el hoy Teatro de la Universidad Católica (gran pérdida cinéfila en Ñuñoa), y en el Cine Arte de Viña.
El Festival Cine UC tenía una lógica muy simple: repetían las mejores películas del año que uno no alcanzaba a ver, o que uno quería repetirse. Y la selección de esas mejores siempre dejaba espacio para un cine más comercial. El Cine UC nunca fue puro Bergman o Fellini: también fue lugar para Joe Dante y George Romero y por eso siempre ha tenido mi respeto.
Bueno, el año pasado el Cine UC cumplió 30 años, este año cumple 31 (tenemos la misma edad), y a estas alturas, luego de que separaron aguas con la gente del Normandie a comienzo de los noventas, es un festival que lleva demasiado rato buscado su camino. Ahora hacen una mezcla de pre-estrenos, con lo mejor del año pasado, y hasta incluyeron un competencia que, me imagino, entregará un premio.
Con todo, tiene mucho para mostrar: por ejemplo, hay que echarle un ojo a «Todo por Zucker», porque la película estuvo en Sanfic, casi nadie la vio ahí, y luego ya se sabe que su director Dani Levy (a quien llaman el Woody Allen alemán) acaba de estrenar un comedia biográfica sobre Hitler. O a las dos de Clint Eastwood (un verdadero clásico Cine UC) sobre la Segunda Guerra Mundial, para descubrir qué lado de la moneda es el suyo, verdaderamente; o «Rosetta» y «La promesa» (que serán exhibidas en DVD), para completar la filmografía de los hermanos Dardenne de este año… O ese documental sobre Truffaut, «François Truffaut: une autobiographie»; o «El laberinto del Fauno», que sigue siendo la película del año (y que de tanto recomendarla ya empezará a salir gente que la odiará); o «Land of plenty» para seguir pelando a Wim Wenders.
Para verlas e ir a tomarse una cerveza bien fría a Lastarría. No quería decirlo, pero perderse el Cine UC en verano igual es, un poquito, perderse algo del verano.