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FESTIVALES DE CINE

Mis doce imperdibles de Sanfic

Este martes comienza SANFIC, un nuevo SANFIC, el cuarto, y para mi gusto es la mejor versión de los últimos años. Hay harto para ver, un buen destilado de varias de las películas más renombradas de los festivales internacionales, así que a despabilarse y arrancarse estos días para el Hoyts de La Reina y el debutante Cinemark de Las Condes.

Lo que nos lleva a la pregunta: ¿y? ¿qué veo? ¿hay alguna güena? Yo ni sé si las siguientes son buenas películas. Solo sé que las quiero ver y volver a ver, y todas son seductoras, por una u otra razón.

Sí, claro. Por ejemplo:

1. «El silencio antes de Bach» de Pere Portabella. Si esta semana va a estar trabajando como burros y los pilló la máquina y que la guagua y todas esas excusas que ocupa la gente para no ir al cine, pero quieren hacerse el tiempo, bueno, yo les digo, si van a ver una sola película este año, háganse un favor y vean ésta. Tuve la suerte de verla este año en Bafici, y es bella, bella e incomprensible y rara y divertida e inolvidable. No tiene mucha trama, o es una alternación de muchas. Por un lado, la vida de Johann Sebastian Bach, la primera estrella rock de la historia que fue descubierto del anonimato hasta el día que ocuparon sus partituras para envolver pescados, y esos papeles llegaron a las manos de unos nobles, y de ahí en adelante, Bach se volvió Bach, su música trascendió su vida, y Pere Portabella, un viejo cineasta catalán aristócrata y millonario, un viejo que fue senador y hasta fue de los redactores de la Constitución Española, lo transforma en el eje de su película a partir de la construcción de pequeñas escenas, algunas dementes, otras conmovedoras, todas hipnóticas. No cometan la tontera de llegar tarde, porque esos primeros minutos misteriosos de una pianola dando vueltas por una gran salón de piso de madera es de mejores momentos cinematográficos que he tenido este año. ¡Y ese es solo el comienzo! Absolutamente recomendable. Recepción crítica en EE.UU. via GreenCine. Jueves 21, 15:30., Lunes 25, 15:30 hrs., Cinemark Alto Las Condes Sala 1.

2. «Luz silenciosa» de Carlos Reygadas. Reygadas no es ni de cerca mi cineasta favorito, y más bien lo contrario, me golpea no por su obsesión con la gente fea y el sexo explícito, que está en la superficie de su cine, sino que por cierto desprecio constante por lo que tiene frente a cámara. Bueno, según dicen hasta los mayores enemigos de Reygadas, esta es su mejor película y es tan aturdidoramente delicada que llegan a doler los ojos. Reygadas se sumerge en el mundo rubio y silencioso de los menonitas que viven en México, y aunque no la he visto, dicen que es pecado verla en video por las imágenes que logra construir el mexicano. Habrá que ver. Mi imperdible número 2. ¡Hasta a AFA le gustó! GreenCine. Martes 19, 22 horas; Miercoles 20, 17 horas. Cine Hoyts La Reina Sala 14.

3. «The man from London» de Bela Tarr: este cuento policial es técnicamente -segun entiendo, y lo más probable es que alguien me corrija- la primera película que se exhibe en Chile del húngaro Bela Tarr, famoso internacionalmente por esa magnética película, y muy de culto recontralargometraje de 7 horas y media, «Satantango» (1994). Tarr trabaja la composición de sus planos y la fotografía en blanco y negro con una maestría triste e intensa, asfixiante pero enganchadora. Curiosamente, es comentario común decir que a pesar de su extensión («The man from London» dura 135 minutos) sus películas no se sienten largas: creo que Susan Sontag fue la que dijo que había disfrutado cada minuto de Satantango y que le gustaría volver a verla todos los años que le quedaban de vida (ni idea cuantas veces alcanzó a hacerlo). Basada en una novela de Georges Simenon. GreenCine. Jueves 21, 22:00 hrs., Viernes 22, 24:00 hrs., Hoyts La Reina Sala 14.

4. «Juizo» de María Ramos. Esa documentalistas brasilera comienza a grabar los juicios a menores que se hacen en Río de Janeiro, juicios que se hacen en una simple oficina con un escritorio y tres sillas por casos como robos a turistas, tráfico de drogas, parricidio. Y la jueza, una especie de Ana María Polo, es pesada e implacable, una falsa madre que nadie quiere escuchar. Y los acusados terminan llegando a la correccional. Lo más impresionante de este documental es que la directora, impedida de ocupar a los verdaderos acusados por la legislación brasileña que impide mostrar a menores de edad por estos casos, entonces ocupa de actores de los juicios (en un montaje impecable) a jovenes no actores de su misma condición social de los acusados. Y el resultado, tan simple, tan certero, es bien fascinante. Como bien decía alguien por ahi, bien Wiseman. La directora mostró en el primer Sanfic su película «Justicia» (y creo que la terminaron dando en VHS porque nunca llegó la copia). Hay que atinar rápido porque solo la dan los primeros días. Martes 19, 18:00 hrs., Miércoles 20, 15:00 hrs., Hoyts La Reina, Sala 14.

5. «El secreto del bosque» de Naomi Kawase. La señorita Kawase, tan dada al video sucio y al diario personal del dolor, acá se toma las cosas con más parsimonia, y construye una película que se ve fresca y anticuada al mismo tiempo. Rara. Yo la ví, no me gustó, pero me muero de ganas de verla de nuevo. Por cierto, muy verde, muy silenciosa y muy japonesa. Ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes el año pasado. Greencine. Miércoles 20, 23:00 hrs. Jueves 21, 16:00 hrs., Hoyts La Reina Sala 3.

6. «Historias extraordinarias» de Mariano Llinás. Esta película dicen que es excesiva y genial. Los argentinos poco menos que la tratan como un «2666» de Bolaño, un artefacto lleno de espinas que no hay por donde agarrarlo y que por lo tanto, por su exhuberancia, por estar hecha de manera tan novelesca, se ganó un lugar en sus corazones. Llinás es una especie de Carlos Flores: cineasta activo, medio loco, parece que simpático, y además, hace películas en su escuela de cine. La diferencia es que el proceso productivo llama la atención: se hizo en más de diez provincias de Buenos Aires, además de Mozambique y Sudáfrica (!). Por supuesto, todo por dos pesos. Recuerdo que en Bafici todos los argentinos aullaban por Llinás después de la función de prensa, y todos los extranjeros los miraban, juntaban los dedos de las manos y con el acento más porteño decían: ¿Qué les pasa a estos tipos? Bueno, ahora podemos saber: la película dura más de cuatro horas. Miércoles 20, 19:00 hrs., Jueves 21, 19:00 hrs. Centro Arte Alameda.

7. «Berlin» de Julian Schnabel. En esta puede que esté solo en la función, pero soy un fan de Lou Reed, y ver un recital de su album «Berlin», dirigido por el tipo que hizo la -digamoslo- insoportable y neohippie «La escafandra y la mariposa» (aún inédita en Chile) es una mezcla rara que algo hace que me imagine… y lo que me imagino de todas maneras me gusta. El bueno de Lou haciendo sonar esa guitarra tan fresca después de tanto tiempo, reconstruyendo un disco incomprendido y oscuro, con harto blanco y negro, seguro… Para mí, con eso estoy pagado. La gente como yo es feliz con muy poco. GreenCine. Viernes 22, 24:00 hrs., Lunes 25, 22:30 hrs., Hoyts La Reina Sala 10.

8. «Vengo de un avión caído en las montañas» de Gonzalo Arijón. Este documental, bastante simple y tradicional en sus formas, y bastante poco original en su tema (la tragedia de los rugbistas uruguayos en Los Andes en 1972, los mismos que fueron rescatados por un arriero chileno, los mismos de los que hicieron esa películas «¡Viven!» con Ethan Hawke) tiene una gracia: entre tanto testimonio y entrevista se cuela la emotividad. Arijón reúne por primera vez a todos los sobrevivientes de la tragedia y se los lleva al mismo lugar de los hechos, donde el avión estuvo varado por 72 días seguidos sin agua ni comida, para entrevistarlos acompañados de sus hijos. Hay que ser de piedra para encontrar que el resultado es a ratos bien conmovedor. Ganador del IDFA el año pasado. GreenCine. Domingo 24, 22:30 horas. Lunes 25, 19 horas. Cine Hoyts La Reina, Sala 4.

9, 10, 11, 12. BONUS TRACK: «La leonera» de Pablo Trapero, «La mujer sin cabeza» de Lucrecia Martel, «Liverpool» de Lisandro Alonso, «La rabia» de Albertina Carri. La generación dorada de cineastas jovenes argentinos están todos ya por su tercera o cuarta película, y según dicen, a pesar de haberse ganado un lugar innegable en el cine internacional, están a medio camino marcando el paso. Quizás sea un buen ejemplo de los pocos espacios que le quedan a cineastas cuando salen de su primera película. Dicen que ninguna de estas son muy logradas, pero yo las voy a ver todas, por ese irrefrenable cinefilia de querer ver todo y entender.

Hay más por supuesto. Tanto más. Pero hasta acá llego por ahora. A ver como andamos con la cobertura. Nos leemos.