Lo leí hoy en el avión de vuelta de Buenos Aires, en La Tercera. Era el título de una columna de política de Patricio Navia: «A falta de ideas, cuchillos». Por lo que entendí, la frase hacía referencia a las próximas elecciones del PS, tema del que sé poco y nada. Pero el título me dejó pensando en los días cinéfilos en el Abasto. «A falta de ideas, cuchillos». Se aplica a varias películas que vi, pero también a notas que leí, actitudes que vi, comentarios que escuché. En un festival como este, tan expansivo, en este espacio tan borgiano (lleno de nombres impronunciables y pasiones enciclopédicas que hacen difícil distinguir al erúdito del snob, al artista del mercanchifle barato, que los hay), donde vemos películas de las cuales jamás habíamos escuchado hablar, y a la media hora estamos citando… bueno, en un festival como éste, la reflexión es una tarea ardua. Hay poco tiempo entre taxis y funciones, y es verdad, hay mucha conversación, pero poca paciencia para escuchar al otro porque la cabeza la estamos ocupando para masticar nuestra propias ideas, digiriendo lo que ha sido proyectado en alguna sala perdida, siempre repleta, con demasiada cafeína en el cuerpo, y el estómago, o demasiado lleno o demasiado vacío. O calculando cuántos minutos quedan para entrar a la próxima función.
Categoría: FESTIVALES DE CINE
La dolce vita… Buenos Aires, Valdivia, Rotterdam, Cannes, Valparaíso.