Hace una hora murió el asesino. Me acuerdo de un grafitti que alguna vez leí, que alguien pintó en Viña, en una de las paredes del Cementerio de Viña (donde descasaban los restos de Salvador Allende hasta 1990). Decía «Muérete luego, asesino».
Bueno, quien escribió eso ahora puede estar tranquilo. Repito: se murió el asesino. No solo el asesino de 3000 chilenos, sino que el asesino de los sueños de una generación, el causante del trauma más grande de este país, el dueño de un verdad a medias, el rey de los cobardes.
Hoy, a las 14:15 horas, murió Pinochet.
Hoy podemos descansar tranquilos.